¿Es seguro calentar alimentos con el tuper? ¿Está justificado desconfiar de los cosméticos con parabenes? Algunos aditivos y conservantes podrían ser disruptores endocrinos, unas sustancias que pueden actuar como falsas hormonas y perjudicar la salud. Por esta razón, Francia prohíbe el uso de BPA, uno plastificando, en toda la cadena alimentaria a partir del 2015, pero la UE no se decide. Quèquicom dedica un programa especial de una hora a esta contaminación invisible.


Alimentos, productos de higiene y limpieza, envases de plástico... Vivimos dentro de una sopa de sustancias químicas que podrían actuar como falsas hormonas. Muchos materiales que creíamos seguros e inocuos pueden no serlo tanto. Los disruptores endocrinos o perturbadores hormonales causan efectos adversos para la salud humana a dosis bajas y tienen desconcertados tanto epidemiólogos como toxicólogos. Muchos científicos creen que son los responsables del aumento de ciertos tipos de cánceres, obesidad, diabetes, problemas de tiroides y asma infantil. Entre ellos, los catedráticos Nicolás Olea, de la Universidad de Granada, y Miquel Trae, de la UAB y del Instituto Municipal de Investigación Médica. En el Hospital Universitario de Murcia, Georgina Pujol conoce una niña que con 4 años tiene pubertad precoz atribuida a la exposición a plaguicidas organofosforados. En el plató, Jaume Vilalta, explica qué son las hormonas y cómo funcionan los disruptores endocrinos.

Tóxicos omnipresentes

Según el Dr. Miquel Porta el 100% de los catalanes, igual que los franceses, suecos o canadienses, tenemos disruptores endocrinos en el cuerpo. Explica que los estudios científicos demuestran que es habitual que los alimentos contengan restos de plaguicidas y residuos de origen industrial. Y después, cuando miden esta sustancia en el organismo humano, las encuentran, tanto en el tejido graso, como en la sangre o la orina. El Dr. Porta afirma que una buena parte de las leucemias infantiles o de los linfomas u otros tipos de cánceres están causados por estas sustancias.

Los primeros meses, clave.
Investigadores como el catedrático Nicolás Olea han visto que el origen de estas enfermedades está en los primeros meses después de la fecundación. Dice que hay ventanas de exposición críticas y que cuando se está expuesto de manera permanente, “te toca la lotería”. El embarazo y los primeros nueve meses marcan el resto de nuestra vida. La madre es como una esponja que va acumulando tóxicos ambientales a lo largo de los años. Regala muchas cosas buenas al hijo, pero también le pasa los contaminantes que tiene a su cuerpo. Y a través de la leche materna también le transmite estos compuestos químicos. Los médicos dicen que es mejor dar el pecho durante seis meses o más porque entonces hay más beneficios que riesgos.

El Proyecto INMA (Infancia y Medioambiente)

Habitualmente se estudia el efecto de un compuesto químico A en una persona. Y después, el efecto de otra sustancia química B por separado. Pero en el INMA son los primeros que estudian la interacción del cóctel químico al cual estamos expuestos. Se trata de una red de investigadores españoles que crearon este proyecto para estudiar el papel de los contaminantes ambientales del aire, el agua y los alimentos durante el embarazo y el inicio de la vida. También miran los efectos que tienen en el crecimiento y desarrollo infantil.
INMA forma parte de HELIX, otro gran proyecto europeo. En total, estudian la exposición ambiental de 32.000 madres y sus hijos.

Los especialistas
En este capítulo, participan el Dr. Nicolás Olea, catedrático de Medicina de la Universidad de Granada y coordinador de Investigación del Hospital Clínico de esta ciudad. Su especialidad es radiología y oncología. También interviene el Dr. Miquel Porta, catedrático de salud pública de la Universitat Autònoma de Barcelona y jefe de la Unidad de Epidemiología Clínica y Molecular del Cáncer del Instituto Municipal de Investigación Médica de Barcelona, además de ser catedrático adjunto de la Universidad de Carolina del Norte. La doctora Carme Valls-Llobet es especialista en Medicina Interna y Endocrinología, experta en Sensibilidad Química Múltiple y es directora del Programa Mujeres, Salud y Calidad de Vida del Centro de Análisis y Programas Sanitarios (JEFAS) de Cataluña. La Dra. Maribel Casas es investigadora del Centro de Investigación en Epidemiología Ambiental de Cataluña (CREAL) y una de las coordinadoras del proyecto INMA (Infancia y Medio ambiente) en Sabadell. Este estudio forma parte de Helix, un proyecto europeo innovador que estudia los riesgos ambientales del cóctel químico a los cuales están expuestos madres y niños. También aparece el doctor Juan Antonio Ortega, director de la Unidad de Salud Medioambiental Pediátrica del Hospital Universitario Virgen del Arrixaca de Murcia. Entrevistamos el Dr. Arjan W. Kleij, responsable de grupo al Instituto Catalán de Investigación Química (ICIQ); Manuel Fernández, director general de la región Ibérica de Plastics Europe, que es una de las asociaciones empresariales líderes en Europa de la industria de los plásticos y representa más de 100 empresas que producen más del 90% de polímeros en los 28 países de la Unión Europea, y Alicia Martin, Consumer Protection Senior Manager también de Plastics Europe. Vamos a Valira, una empresa catalana que fabrica tupers sin Bisfenol A (un disruptor endocrino) desde mucho antes que la Unión Europea prohibiera el uso de esta sustancia en biberones y envases de alimentos para niños menores de 3 años. También aparecen investigadores del grupo de investigación en neurocomportamiento y salud del Laboratorio de Toxicología y salud medioambiental de la Facultad de Medicina de la Universidad Rovira i Virgili, como Fiona Peris, Jennifer Calzado y el doctor Jordi Blanco.