El reportero Pere Renom intenta cruzar a nado el estrecho de Gibraltar para hacer un reportaje. Se enfrenta con las corrientes, el oleaje, el viento, la niebla y las mareas, y esquiva los cerca de 90 grandes mercantes que diáriamente circulan por el estrecho. Debe cubrir una distancia de unos 15 km. A lo largo de la historia, menos de 700 nadadores han logrado esta hazaña, una cifra cinco veces inferior al número de alpinistas que han escalado el Everest, y muy pocos en menos de cuatro horas, el objetivo que se fija Pere. A partir del reto deportivo, el reportaje explica también las particulares condiciones oceanográficas, meteorológicas y náuticas del estrecho de Gibraltar.





El viento y la niebla en el estrecho de Gibraltar.
La niebla es un fenómeno habitual en el estrecho. Prácticamente la mitad de días del año, 160, el estrecho se despierta con niebla. En el estrecho sopla mayoritariamente viento de levante, que trae aire caliente y muy húmedo del Mediterráneo. Al llegar al estrecho, encuentra una corriente superficial de agua fría del Atlántico y toda la humedad que lleva el aire se condensa en gotitas y se forma una nube. De una nube a ras de suelo llamamos niebla. Cuando no hace niebla, viento, que suele ser también de levante y bastante fuerte, y esto, que es una ventaja para el windsurf, es un obstáculo para los nadadores. ¿Cuál es el motor de este viento? No es ninguna sorpresa que el norte de África es cálido y que habitualmente el aire está muy caliente. El aire caliente sube. Y en el hemisferio norte sube girando en el sentido antihorario. La Península Ibérica no sólo es más al norte, sino que tiene la Meseta. La Meseta tiene una altitud media de 600 metros. Altura y latitud hacen que aquí el aire sea más frío que el Magreb. El aire más frío baja, y en el hemisferio norte lo hace girando en el sentido horario. Las dos masas de aire girando en sentidos opuestos se suman y generan un fuerte viento que todavía se incrementa más por el hecho de circular encajonado en la orografía del estrecho.

Las corrientes marinas en el estrecho de Gibraltar.
El mar Mediterráneo es un mar semicerrado donde se produce una intensa evaporación que no se compensa con la aportación de los ríos. Si estuviera cerrado del todo, como el mar Caspio, en pocos miles de años se acabaría secando. A través del estrecho de Gibraltar se produce una entrada constante de agua procedente del Atlántico que compensa la evaporación y evita que se seque. En consecuencia, cualquier nadador que intente atravesar el estrecho se encontrará con un río de unos 15 km de ancho que circula hacia el Mediterráneo a una velocidad de hasta 2 o 3 metros por segundo. Si el nadador no quiere ser arrastrado por la corriente hacia el medio del mar de Alborán, deberá ser capaz de mantener un ritmo mínimo de 3 km / hora y seguir una trayectoria lo más perpendicular posible a la corriente. Nadar a contracorriente el frenaría y la acabaría agotando.