(La Vanguardia 15/05/2009)

‘QUEQUICOM’. Rigor científico no equivale a rigor mortis, como demuestra el programa Quequicom
(canal 33), contracción de qué, quién y cómo nos ha aportado conocimiento, conocimiento científico.
Cada emisión de este programa nos sirve una modesta y convincente píldora de saber, un capítulo del
relato científico, que es el relato de nuestra interpretación del mundo, el último relato modelado
por la cultura occidental. Quequicom no eleva la ciencia a una torre de marfil con fórmulas y matraces,
sino que la pringa de realidad cotidiana. En la última emisión, por ejemplo, aplicaba su microscopio
sobre los cosméticos, para dilucidar de qué manera operan sobre la epidermis humana, y así supimos
de cremas antiarrugas, de láseres quitamanchas cutáneas y de toallitas autobronceadoras. Quequicom
es uno de esos pequeños programas que merecen ser anotados en la agenda de quienes aprecian conocer
el porqué de las cosas y agradecen que se lo expliquen con claridad, precisión, amenidad y buen tono.
Quequicom es una fórmula que despeja incógnitas. Y, aunque seas de letras, se entiende todo.

(La Vanguardia 27/11/2009)

‘QUÈQUICOM’. Hay una televisión que la masa no mira y que a los que la vemos nos hace sentir singulares,
por ser pocos y aprender mucho. Es el caso de Quèquicom (canal 33, viernes, 21.30 horas), programa que
aporta las claves científicas de fenómenos de nuestro entorno, de nuestra realidad inmediata y cotidiana:
un terremoto, una ventolera que derriba un muro, una línea eléctrica de muy alta tensión, los transgénicos,
las vacunas... Esta noche, sí, todo lo que querías saber sobre la vacuna de virus del papiloma, te lo explica
Quèquicom. Y con la que está cayendo acerca de las vacunas.., yo no me lo pierdo. El viernes que viene,
la bioquímica y fisiología del toro lidiado en la plaza... Aquí la televisión se pone al servicio de la difusión
del conocimiento, así que si no somos más sabios es porque nos gusta ser zopencos de encuesta.